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¿Cómo hacemos un briefing B2B en Ander.Agency? Las preguntas que evitan tres rondas de correcciones

Un buen briefing no se mide por lo largo que es, sino por cuántas correcciones evita después. Estas son las cinco preguntas que hacemos en Ander.Agency antes de abrir Figma.

TL;DR

Un buen briefing B2B se mide por las correcciones que evita, no por su extensión. En Ander.Agency hacemos cinco preguntas antes de abrir Figma: a quién le tenés que explicar el producto, cómo describen tus clientes lo que hacés, qué pasa después del formulario, quién aprueba y qué es lo que NO querés. Después devolvemos por escrito un documento corto con lo que entendimos y le pedimos al cliente que nos corrija. Corregir un párrafo cuesta cinco minutos. Corregir un sitio maquetado cuesta dos semanas.

Un buen briefing no se mide por lo largo que es, sino por cuántas correcciones evita después. En Ander.Agency armamos el nuestro alrededor de cinco preguntas incómodas que hacemos antes de abrir Figma. Cuando las respondemos bien, el primer diseño ya está cerca del final.

Gabriela Rodríguez, Marketing Manager de Nodum, lo resumió mejor que cualquier página de servicios que podamos escribir.

Their work required very little iteration, as they fully understood everything we communicated.

Traducido y sin falsa modestia: entendimos lo que nos dijeron, y por eso no hubo que rehacer todo tres veces.

Eso no fue suerte. Fue el briefing.

¿Por qué las tres rondas de correcciones casi nunca son un problema de diseño?

Porque el problema pasó antes, en la conversación inicial. Cuando un proyecto entra en loop de revisiones, el 90% de las veces no es que el diseñador "no acertó el estilo". Es que nadie definió contra qué se estaba midiendo el acierto.

Un cliente dice "quiero algo más moderno". Otro dice "no me convence". Un tercero manda un link a Stripe. Ninguno de los tres está dando feedback de diseño: los tres están diciendo, con distintas palabras, que el objetivo del proyecto nunca quedó escrito en ningún lado.

Y ahí es donde se va el presupuesto. No en las horas de diseño, en las horas de re-diseño (que se cobran igual, pero duelen más).

¿Qué preguntas hacemos en un briefing B2B y por qué esas?

Hacemos cinco. No son un formulario, son una conversación de entre 60 y 90 minutos donde nuestro trabajo es escuchar más de lo que hablamos.

  • ¿A quién le tenés que explicar tu producto y cuánto sabe antes de entrar al sitio? En B2B técnico esta pregunta cambia todo. No es lo mismo una web para un CTO que ya conoce la categoría que una para un director financiero que va a firmar el cheque sin entender la parte técnica. Muchas veces la respuesta es "a los dos", y ahí el sitio necesita dos niveles de lectura, no uno más lindo.
  • ¿Qué te dicen tus clientes que hacés, con sus palabras, no con las tuyas? Esta es la que más incomoda. Casi siempre hay una brecha entre cómo la empresa se describe ("plataforma integral de gestión end-to-end") y cómo la describe alguien que la usa ("nos ordena los pedidos"). Nosotros escribimos con la segunda.
  • ¿Qué pasa después de que alguien llena el formulario? Si el sitio genera 40 leads por mes y comercial solo puede atender 10, el problema no es la web. Preguntamos por el proceso de ventas completo porque el sitio es una pieza de ese proceso, no un fin en sí mismo.
  • ¿Quién tiene que aprobar esto y qué le importa a cada uno? La pregunta más práctica de las cinco. Si hay un fundador que quiere audacia y un board que quiere prudencia, mejor saberlo en la semana uno que en la presentación final. Mapeamos los decisores antes de diseñar, no durante.
  • ¿Qué es lo que NO querés? Sorprendentemente útil. La gente tiene mucha más claridad sobre lo que le parece horrible que sobre lo que le gusta. "No quiero que parezca un banco" define más rápido un territorio visual que veinte adjetivos aspiracionales.

(Sí, la quinta es medio trampa. Funciona igual.)

¿Qué hacemos con las respuestas antes de diseñar?

Las devolvemos por escrito. Ese es el paso que casi nadie hace y el que más iteraciones ahorra.

Después del briefing armamos un documento corto (dos o tres carillas, no un PDF de cuarenta) donde escribimos lo que entendimos: a quién le hablamos, qué le decimos, qué tiene que pasar cuando termina de leer, qué territorio visual descartamos y por qué. Se lo mandamos al cliente y le pedimos que nos corrija.

Corregir un párrafo cuesta cinco minutos. Corregir un sitio maquetado cuesta dos semanas.

Cuando ese documento vuelve aprobado, ya no diseñamos "algo lindo": ejecutamos algo acordado. Es la diferencia entre presentar una propuesta y presentar una respuesta.

¿Cómo se ve esto cuando funciona?

En Nodum, una empresa de ERP en Uruguay, hicimos branding y sitio nuevo en ocho semanas. Ocho semanas es poco para un reset de marca completo, y solo entra si el ida y vuelta es corto.

El proyecto arrancó con un workshop de estrategia y copywriting antes de cualquier decisión visual. Cuando llegamos a diseño, las definiciones ya estaban tomadas, así que el trabajo fue ejecutar, no adivinar. De ahí la frase de Gabriela sobre la poca iteración: no es que seamos brillantes leyendo mentes, es que preguntamos primero.

¿Y si el cliente no sabe responder estas preguntas?

Pasa seguido, y no es un problema. Es información.

Cuando una empresa no puede describir a su cliente ideal o no sabe qué pasa después del formulario, lo que necesita no es un sitio nuevo: necesita ordenar eso primero. A veces lo resolvemos nosotros en el workshop, a veces le decimos que frene el proyecto dos semanas y hable con su equipo de ventas.

Decirle a alguien que no arranque todavía es la parte menos rentable del trabajo a corto plazo y la más rentable a largo. Los proyectos que salen bien son los que se pueden mostrar después.

Lo que nos preguntan los clientes sobre el briefing

Estas son las dudas que aparecen en casi todas las primeras reuniones, con las respuestas que damos.

El briefing es el trabajo

El briefing no es el trámite previo al trabajo. Es el trabajo. Todo lo que no se define ahí se termina definiendo más caro, más tarde y con más gente enojada.

Si estás por arrancar un proyecto de marca o sitio y tenés dudas sobre alguna de las cinco preguntas, hacé la prueba antes de contratar a nadie: escribí las respuestas vos mismo. Si te trabás en dos o más, ya sabés dónde va a estar la fricción. Better Call Ander.Agency.

FAQs

¿Cuánto dura un briefing B2B bien hecho?

Entre 60 y 90 minutos de conversación, más dos o tres días para que nosotros devolvamos el documento de entendimiento y el cliente lo corrija. En proyectos de marca completos sumamos un workshop de estrategia de medio día, con más gente del equipo del cliente.

Alargarlo más no mejora el resultado. Después de hora y media la conversación empieza a dar vueltas sobre lo mismo y las definiciones útiles ya salieron. Preferimos un briefing corto y un documento escrito que una reunión de cuatro horas sin registro.

¿Quién tiene que estar en el briefing del lado del cliente?

Idealmente tres perfiles: alguien que conozca el negocio y los números, alguien que hable con clientes todos los días (ventas o customer success) y quien tenga la última palabra en la aprobación. Si el que aprueba no está, el briefing queda incompleto.

En empresas chicas suele ser una sola persona y es más simple. En estructuras más grandes, mapear los decisores desde el día uno es lo que evita la escena clásica de presentar un diseño aprobado por todos y que aparezca un director en la última reunión con una objeción de fondo.

¿Un briefing largo es mejor que uno corto?

No. Los formularios de treinta preguntas generan respuestas automáticas y nadie las lee después. Preferimos cinco preguntas abiertas bien conversadas que un cuestionario extenso completado por compromiso a las once de la noche.

Lo que sí tiene que ser exhaustivo es la devolución escrita. El briefing puede ser corto; el documento donde confirmamos qué entendimos, no. Ahí es donde se detectan los malentendidos, mientras corregirlos todavía es barato.

¿Sirve el mismo briefing para un rebranding y para un sitio nuevo?

La base sí, el foco no. Las cinco preguntas se mantienen, pero en un rebranding profundizamos en percepción actual, historia de la marca y qué se pierde si se cambia; en un sitio nuevo profundizamos en proceso comercial, contenido disponible y qué tiene que pasar después de la visita.

Cuando el proyecto incluye las dos cosas al mismo tiempo, que es como preferimos trabajar, el briefing se hace una sola vez y cubre ambos ángulos. Es una de las ventajas de tener un solo proveedor para marca y web.

¿Qué pasa si durante el proyecto cambia el objetivo?

Se actualiza el documento y se revisa el alcance, con la conversación de plazos y presupuesto incluida. No lo tratamos como un drama: los negocios cambian y a veces el cambio es la decisión correcta.

Lo que no hacemos es absorber en silencio cambios de rumbo grandes para quedar bien. Eso termina en un proyecto que se estira, un equipo quemado y un cliente que no entiende por qué se atrasó. Preferimos la conversación incómoda en el momento.

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